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No
sé cantar
… la culpa tiene ella, la profesora de música
y mi timidez en aquellos tiempos.
Érase
una vez…
…una niña tímida de 11 años
(yo - Hanna Hammerl) que sabía leer y escribir
las notas y tocar la flauta y algo de piano.
Un día, la profesora daba notas / calificaciones
para el canto. Ya habían cantado casi todas
las muchachas. De repente, esa voz autoritaria:
Hanna - tu turno.
La niña tímida se levanta y no
canta, se queda muda.
Se percibe un pesado silencio, sólo interrumpido
por el tic…tic…del reloj de pared.
Pasan unos largos 10 minutos.
La profesora insiste. De repente, la niña
tímida argumenta:
no sé cantar, pero sé pintar
y pinto bien.
Sale un chorro de palabras de la boca de la profesora
por varios minutos. La muchacha mira el reloj
de pared, falta poco tiempo para el fin de clase
y ella sigue argumentando. No cabe duda: la muchacha
era tímida pero también lista.
Por fin suena el timbre.
Conclusión:
La infancia es una época muy importante
en la vida. Los niños crecen pero las vivencias
que han tenido les marcarán en el futuro.
Muchos, muchísimos años después,
ya viviendo en Sudáfrica, yo recordaba
aquel incidente y elaboré los primeros
dibujos para el cuadro “Coro de muchachas”,
con evidente sentido irónico, e incluso
con humor.
Aún no
sé cantar, pero sé silbar
y también pintar. |
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